Comunicación externa
Para explicar nuestro proyecto e invitar a participar en él, es frecuente tener canales de comunicación externa como páginas web, medios sociales, blogs, boletines periódicos, repositorios de código o documentos, etc.
Una página web suele ser el espacio informativo más usado en Internet por las organizaciones. Desde hace unos años, se usan gestores de contenido y los temas y funcionalidades han augmentado exponencialmente. Además, pueden incluir blogs. Pero a más complementos, más vulnerabilidades.
Construir una página web implica decidir varias cosas, como el servidor y el gestor del contenido con sus temas y funcionalidades; el contenido en sí con sus apartados, colores, lenguaje, tono y estructura; las licencias de contenido; el encaje de la web en un flujo de trabajo más amplio con otras herramientas. Apartados comunes en muchas organizaciones son la propia página de inicio con una pequeña descripción y/o lema, un apartado para quiénes somos, otro para qué hacemos y otro para contactar. Si la actividad lo requiere, también se puede crear un blog con publicaciones periódicas, una tienda o aula virtual, mapas, una sección para colaboraciones, o enlazar a otras herramientas de comunicación externa como un boletín o una lista de correo, etc. Y en función de todas esas elecciones, tendremos una presencia u otra en Internet.
Una página web respetuosa con sus visitantes evitará el uso de rastreadores y anuncios que alimentan el capitalismo cognitivo. Y si hace uso de estadísticas, mejor que sea con herramientas libres, aunque también es saludable preguntarse de qué nos sirven realmente los datos que se recolectan a través de ellas. A veces, se tienen por tener y benefician más a grandes tecnológicas que a nuestros propios proyectos.
Una página web puede ser un portal de liberación si, cuando una internauta llega a nuestra página, en ella solo encuentra tecnologías convivenciales y no gafamadas que minan su privacidad perfilándola para venderle anuncios. Usar no necesariamente es promocionar y, como veremos más adelante, hay soluciones simples para tener presencia digital en herramientas del capitalismo cognitivo sin promocionarlas activamente.
Para explicar nuestro proyecto podemos usar una página web estática y para ir actualizándolo podemos crear un blog pero, si un proyecto genera mucha documentación y ya se tiene un servicio de almacenaje con Nextcloud, podemos implementar el programa Arxius Oberts 15 para gestionar de forma más eficiente nuestra documentación pública. De paso, es una forma de delimitar, fácilmente y de forma local sincronizable, qué es público y qué es privado, y de no doblar información.
La documentación que genera un proyecto: textos, imágenes, etc. puede trabajarse en local a través de Nextcloud y, una vez acabado el trabajo, publicar los archivos generados en Arxius Oberts. Y así, enlazar desde nuestro espacio informativo como nuestra web. Arxius Oberts es un programa que se vincula a un sistema de almacenamiento como Nextcloud. Es ahí donde crearemos un directorio o carpeta que podemos llamar “Público”. En ese directorio podemos crear tantos directorios como queramos. Por ejemplo: carteles, presentaciones, documentación de la entidad, etc.
Es importante acordar cómo se ordenará la información para que pueda ser encontrada y habilitar un subdomino para albergar la documentación pública. El lenguaje de marcado de texto usado en Arxius Oberts es markdown, el mismo que se usan en foros como Discourse o documentos colaborativos como HedgeDoc. El resultado de esa combinación de programas es que el contenido del directorio “Público” se mostrará en una página web estructurada en los directorios que hemos creado para la documentación. A efectos prácticos, para publicar algo solo hay que arrastrar para cambiar el fichero de directorio, desde el directorio original hasta el directorio “Público”. Si se trabaja en local, hay que acordarse de sincronizar para asegurarnos que los cambios se hagan visibles públicamente.
En cuanto a medios sociales, hay de varios tipos. Algunos encajan en ese paradigma de cultura libre y están gestionados por pequeñas comunidades, y otros son privativos y pertenecen a grandes tecnológicas.
Los privativos se suelen basar en software no auditable y centralizan el poder en empresas que solo quieren ganar dinero con el contenido de los demás. Es un modelo publicitario algorítmico que, por su naturaleza, acaba amplificando noticias falsas, fomentando discursos de odio y priorizando contenido de según qué individuo u organización. A efectos prácticos, si el servicio es gratuito en dinero, se regala atención y contenido a la empresa a cambio de que esta use nuestros datos para que otra empresa nos pueda poner anuncios a medida a través de nuestras interacciones digitales. Y son dinámicas desempoderadoras en la comprensión de la descentralización que nos permite Internet y sus protocolos.
Los medios sociales federados, conocidos como El Fediverso, se basan en software auditable y descentralizan el poder en organizaciones más pequeñas y gobernables a través de acuerdos de convivencia, las reglas de cada nodo. Suelen sustentarse con donaciones o cuotas de sus participantes.
En estos espacios, no existen algoritmos publicitarios y las líneas de tiempo son cronológicas. No son espacios inmunes a noticias falsas o a discursos de odio, pero la estructura en nodos federados que tienen sus acuerdos de convivencia y sus herramientas de moderación granular, permite contener y aislar dominios o gentes indeseables. A efectos prácticos, esa organización en comunidad de comunidades federadas e interoperables corresponde a la estructura original descentralizada de Internet y permite, de forma más saludable y empoderadora, la comprensión de protocolos, herramientas y prácticas.
Participar en el Fediverso no es participar de una herramienta en concreto y ya está, como sucede con los medios privativos. Participar en el Fediverso es participar en protocolos y herramientas interoperables, es decir, que conectan entre sí. Y por eso tiene mayor complejidad: el nodo de entrada, el uso de la herramienta, las costumbres del lugar, etc. Pero una vez dentro, es inevitable comparar unos medios con otros por propia experimentación.
Algunas personas lo comparan con la idealización de ir de la ciudad al campo, donde supuestamente hay menos ruido, la gente está menos crispada y se respira un aire más limpio. Muchas de ellas, acaban entendiendo que son ellas mismas, con su día a día, las que posibilitan que ese aire siga siendo respirable y lo respire aún más gente. Que la libertad, sobre todo, es responsabilidad, y que no todo es perfecto, aunque cada una lo intente a su manera e, inevitablemente, haya malentendidos y desacuerdos.
Hasta 2023, cuando Meta decidió crear Threads para conectarse al Fediverso, era más sencillo distinguir entre unos medios y otros. Después de diecisite años de existencia y madurez, ahora las grandes tecnológicas empiezan a ver el potencial de esta federación de medios sociales e intentan aprovecharse de ella.
Otro aspecto a considerar en términos de comunicación externa en proyectos sociales es el uso de licencias libres o recíprocas. Si no se decide la licencia de una obra, la legislación vigente hace que esa creación quede amparada bajo el paradigma de la cultura del permiso. Es decir, que quien quiera reusar esa obra debe contactar a quien la ha creado y explicitar el acuerdo de uso. Y por eso se inventaron las licencias Creative Commons y otras, para que quienes crean puedan explicitar fácilmente qué se puede hacer o no con su obra sin necesidad de ir perdiendo permiso.
En el apartado siguiente se propone un itinerario para unas comunicaciones externas bajo un paradigma de cultura libre digital. Veremos programas y licencias libres, prácticas para la inclusión y conoceremos mejor el Fediverso, esta federación de medios sociales interconectados que permite experimentar otras dinámicas más humanas, como FediFiestas o FediPaseos que nos animan a bajar de las nubes y socializar de forma presencial.