Herramientas convivenciales

Si bien vivimos en una distopía digital instigada por empresas que solo ven lo digital como una fuente de ingresos y de acumulación de poder, hay otro tipo de tecnologías digitales que se diseñan exclusivamente para resolver funciones. Sin colorantes ni conservantes. Esas otras tecno­logías digitales se amparan en un paradigma de cultura libre y se ajustan mejor a esa relación triádica que proponía Illich. En 1973, el filósofo Ivan Illich publicó un ensayo titulado Tools for conviviality (Herramientas para la convi­vencia) 7. He aquí un párrafo:

Una vez reconocidos estos límites, resulta posible articular la relación triádica entre personas, herra­mientas y una nueva colectividad. A una sociedad así, en la que las tecnologías modernas están al servi­­cio de individuos políticamente inter­rela­cio­na­dos y no de gestores, la llamaré "con­vi­vencial".

Habitamos un mundo finito y almacenar datos requiere recursos como espacio físico, electricidad y agua. Se nos vende lo digital como progreso y modernidad, pero a veces, las apariencias engañan 8. Si empresas tipo GAFAM proponen macrogranjas de servidores en un terri­torio es porque saben o intuyen su grado de enfriamiento social.

Buscan territorios con poca población o muy dispersa porque, a menos gente y consciencia, menos reticencia. Prometen sitios de trabajo que siempre son menos y no tan especializados, y el retorno real suele ser la de­gradación de los ecosistemas colindantes, la ampliación de infra­estructuras y un gasto de electricidad y agua infinita­mente mayor al propuesto. Sacrificar el territorio físico para colonizar el cognitivo no es una acción que se pueda calificar de convivencial y la problemática es más social que técnica.

Pero hasta que no seamos individuos política­mente interrelacionados, el paradigma de la cultura libre seguirá siendo la excepción y no la norma.

Anterior: Bajarse de su nube
Volver al índice general